Como ser un buen profesor/ra sin riesgo a parecerlo.
Estamos ante una experiencia
laboral en el entorno educativo que también puede suceder en cualquier otra
profesión como es la apatía laboral de algunos profesionales en sus trabajos y
su incansable necesidad de trasmitirla a sus compañeros incluso llegando a
desanimarlos, desilusionarlos y desprestigiarlos si no cambian su
profesionalidad, ganas de trabajar y positividad por su apatía, desazón y
negatividad diaria.
El cuento que nos ilustra una
situación que por desgracia se reproduce en la realidad en ciertos colegios y
sin ser yo docente gracias a amigos puedo hacerme a la idea. En concreto mi
amigo Juan profesor de música, en uno de sus años de docencia estuvo preparando
una serie un musical para fin de curso en el que los alumnos debían ensayar
mucho durante el curso y fuera de él. Los niños se implicaron mucho en el
proyecto pero el resto de la comunidad educativa, padres y compañeros, solo
ponían impedimentos cada uno por sus motivos. Solo gracias a la ilusión de los
alumnos y el tesón y la constancia de Juan el musical llego a poder
representarse. En el camino gano algunos enemigos pero afortunadamente fue un
éxito para los niños y para Juan y los esfuerzos de todo el año merecieron la
pena. Todo lo que trabajamos con ilusión y constancia al final tiene sus
frutos.
Tanto el alumno profesor del
texto, como mi amigo Juan se tienen que enfrentar diariamente a la disyuntiva
de seguir la corriente de los demás (beber de la fuente) o continuar su camino
con la ilusión suficiente para motivar a sus alumnos a que aprendan cada día y
que en un futuro puedan escoger su propio camino y no el que les imponen los
demás. Que aprendan a pensar por si mismos y sacar sus propias conclusiones sin
que estas estén maliciosamente intervenidas por aquellos que se conforman con
un camino fácil y sin riesgos.
Me conformaría su tan solo un 1
% de los 7.000 millones de seres humanos fuera como nuestro alumno profesor del
texto o como mi amigo Juan. Pues estoy convencido que personas así pueden hacer
creer y pensar a muchos otros para que poco a poco pasemos de la mediocridad a
la excelencia como modo de vida e inspirador de nuestro camino.
José Fco. Orenes

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