Nuestra postura en el debate fue
en contra de tomar medidas a favor de la diversidad en las aulas, por lo que
nuestros argumentos estaban en caminados a que en las aulas se atendiera a
todos los alumnos sin necesidad de atender con medios expresos a los niños con
dificultades.
Los argumentos que utilizamos a
favor de nuestra postura son:
1. Principalmente
que diversificar en principio es segregar, separar a los niños con todo lo que
ello conlleva, es decir, puede provocar que directamente aquellos que se separan
para ser atendidos de una forma especial, sean vistos por los demás como
diferentes, inferiores en el caso de las clases de diversificación, por lo que
podría generar burlas.
2. Los
mismos profesores al separar las clases generan unas expectativas negativas con
esos alumnos que separan por lo que al final se traduce en perores resultados
académicos.
3. Otro
argumento realista es que cada día hay menos recursos para poder atender esta diversidad
por lo que hay que centrarse en lo que tenemos e intentar sacar el máximo
rendimiento de todos los alumnos.
4. Las
personas aprendemos más cuando se nos enfrenta a los problemas, es decir, si
tenemos que aprender algo y tenemos la necesidad vamos a preocuparnos por ello
y esforzarnos, si nos separan y nos lo ponen fácil, vamos a hacer lo mínimo por este motivo
entendemos que deben estar todos los alumnos juntos.
5. Un
profesor tiene menos trabajo y puede centrarse mejor si no tiene que preparar
diferentes programas según el nivel de la diversificación por lo que será más
eficaz a la hora de plantear sus clases.
Finalmente tengo que decir que el
argumento principal de nuestros rivales fue el separar para luego integrar a lo
que comentamos que una vez separados los puedes marcar socialmente y la vuelta
al sistema será mucho más difícil que si nunca los hubieras separado. Esta estigmatización incluso les podría
marcar su futuro laboral.
Este debate lo ganamos nosotros
valorado por tres compañeros que ejercieron de jueces.
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